Tapabocas elaborados por española de 87 años que vive sola, con 30% de visión, artrosis en su manos, dejados en la puerta de su vecino, neumólogo español.
Creo que muchos estamos o están pasando por crisis de ansiedad ante el coronavirus, sin saber como lidiar con ella, pues preciso no podemos tener ese cafecito con los amigos que tanto nos reconfortan, porque estamos confinados o estamos en cuarentena total. Sirve mucho cuando no podemos controlar nuestros pensamientos, inventarnos formas de ayudar a los demás que están en una situación más difícil que la nuestra. Por ejemplo, la familia y amigos que pertenecen a los grupos vulnerables al coronavirus, nuestro vecino que vive solo y está medio impedido, las personas que trabajan en nuestras casas y en nuestros edificios, el vendedor ambulante al que le compramos los dulces, el embolador, el repartidor de periódico, el domiciliario y demás personas que hemos mirado a los ojos y la están pasando mucho peor que nosotros porque ni siquiera tienen la opción de protegerse. Pensar en cómo ayudarlos, pensar primero en los otros, nos ayudará a pasar estos días difíciles para todos y nos hará sentir mucho mejor. Cuiden a los suyos, cuídense y #quedenseencasa
En una de estas noches
de insomnio y de casualidad me encontré en Netflix, con la película “El Rey” sobre
Enrique V de Inglaterra y basada en las obras de Shakespeare Ricardo II,
Enrique IV y Enrique V. Sé que ya se han hecho algunas versiones de Enrique IV,
incluso una ellas ganadora de un Oscar (Laurence Olivier 1945) pero debo decir
que esta me encantó.
Me gustó la historia
de este rey, conocido como el rey Hal, que había renunciado a todos sus
privilegios de la familia real por estar en franco desacuerdo con su padre
Enrique IV, quien se había convertido en un tirano después de haber usurpado el
trono a Ricardo II; y que no obstante su rebeldía y desapego al poder, este
contestatario Príncipe de Gales, debió asumir el trono como Enrique V. Como es
usual en los personajes de Shakespeare, me conmovieron sus valores, sus
contradicciones, su victoria en esa batalla de Agincourt que le dio el triunfo
definitivo en la guerra contra Francia, y odié pero comprendí que se hubiera
convertido en un guerrero. Me convenció su sentido práctico cuando aceptó
casarse con Catalina de Valois, hija del rey Carlos VI de Francia, con el fin
de unir esos reinos, a pesar de las exigencias de la futura reina. Es una
lástima su temprana muerte, antes de cumplir los 34 años, pues quizá hubiese
sido un gran rey.
Me gustó también por
la actuación del neoyorkino Timothée Chalamet. Definitivamente creo este joven
será un grande del cine, y es posible que en la temporada de premios que se
avecina, sea nominado o se alce con alguno de ellos como ya lo hizo con Call
Me by Your Name. La expresión de su hermoso rostro, la forma de transmitir
sus emociones, sus silencios, son impactantes y me atrevería a decir que este
papel lo consagra como uno de los mejores de esta generación que viene
punteando (23 años). Otras actuaciones son destacables y al final podemos ver a
la otra joven Lily-Rose Depp, en el papel de Catalina de Valois, sin que nos
alcancen los pocos minutos para calificar su aparición. Habrá que seguirle los
pasos.
Y me gustó esta cinta porque,
dado el momento político que se vive en Colombia y América Latina en general,
nos recuerda cómo el ser humano siempre ha vivido y justificado las guerras y
sus horrores, que se inician en su mayoría por motivos ilegítimos pues obedecen
a la desmedida ambición del gobernante de turno por ampliar sus territorios y
sus súbditos, con el fin de ejercer poder sobre ellos y sacar el máximo
provecho para sí, sus familias y allegados. Nos trae a cuento que muchas guerras se inician por mentiras para proteger intereses mezquinos y el horror de los niños en esas guerras. Y nos muestra que el abuso de
poder, las intrigas, la corrupción, el aprovechamiento por parte de unos pocos,
son consustanciales al ejercicio del mismo desde tiempos inmemoriales y
permanecerán así mientras el hombre sea hombre. Y también nos prueba, una vez
más, que esos gobernantes que pasan el juicio de la historia, lo hacen por
estar al lado de sus pueblos, por sentir y demostrar compasión por los
desfavorecidos y los oprimidos, en contraposición con los otros que terminan
como tiranos o locos de poder como en este caso Enrique IV de Inglaterra o
Carlos VI de Francia. Muchas claves, para analizar nuestros países y poder
vislumbrar quiénes tendrán el privilegio de trascender estos tiempos y quiénes
serán solo los locos embriagados de poder que si acaso serán recordados por sus
crímenes y fechorías.
En fin, buena película
para reflexionar, repasar la historia de Inglaterra y volver a Shakespeare para
ver si logramos descifrar estos convulsionados tiempos.
Cada vez que se abre la
posibilidad de una moción de censura en Colombia, somos muchos los que aún creemos
con ilusión que de verdad este país llegó a la madurez política y que por fin el
equilibrio de poderes, pilar de una democracia, funcionará y el legislativo, en
serio, ejercerá su control político sobre el ejecutivo.
Pero siendo realistas,
pasará mucho tiempo para que algo así funcione en Colombia, pues a pesar de algunos
congresistas serios, que de verdad representan el interés del pueblo colombiano
y entienden bien sus funciones, la mayoría no lo son y siguen ejerciendo su
cargo en representación solo de su particular interés o cuando más, en
representación de los particulares que los financiaron para llegar al poder.
Y además de ese
interés ilegítimo que esa mayoría representa, escuchando el pasado debate al Ministro de Defensa en la Cámara de Representantes,
no es atrevido decir que existe mucha ignorancia entre nuestros honrables
padres de la patria, ya que se confunde la moción de censura con un proceso
penal, sin tener claro que esa es una figura de carácter político, cuya
aprobación significa que el legislativo no avala la gestión del ministro
respectivo, es responsable políticamente de aquello que se le imputa y
por tanto debe dejar su cargo.
Pero ello no significa
que el ministro sea responsable disciplinaria ni penalmente. Otra cosa es que las
fallas en su gestión también evidencien transgresiones de esta naturaleza, caso
en el cual se dará trasladado a quienes sean sus jueces para que de igual forma
establezcan si es responsable en estas materias.
Es decir, un ministro
separado de su cargo por una moción de censura no necesariamente es un
delincuente si no tal vez un incompetente. Por ello la moción no tiene que fundamentarse
en la comisión de un delito por parte del citado, sino en su poca idoneidad
para estar al frente de esa cartera o en una falta que comprometa su capacidad
y buen juicio para el ejercicio de sus funciones.
En el citado debate al
Ministro de Defensa se oyó principalmente a los representantes del partido de
gobierno y los agazapados detrás suyo, expresando que no había pruebas
suficientes, que lo presentado no era contundente, que el ministro no sabía,
etc, como si se tratara de un proceso penal donde si procede pedir la plena
prueba o donde la duda favorece al implicado.
A mi juicio -de
abogada- las pruebas si eran contundentes, pero en gracia de discusión si no lo
fueran, aquí de lo que setrataba era de
avalar o no la gestión del ministro y establecer su responsabilidad política en
lo sucedido en el caso de Dimar Torres y en la expedición de las directrices
del ejército estimulando de alguna manera las ejecuciones extrajudiciales; y
evidentemente el ministro tenía la responsabilidad política, o bien porque dio
instrucciones o conocía los hechos en su real dimensión y las directrices dadas
en el ejército,que constituían claras
violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario, o
las desconocía, lo cual hubiera sido peor pues habría incurrido en una
negligencia inadmisible en un ministro de defensa.
Como era de esperarse,
la moción de censura al Ministro de Defensa no prosperó y por ahora, esta
figura seguirá sin estrenarse. Se evidenció que en Colombia aún no hay
verdadera oposición, salvo voces aisladas, y al final la mayoría se repliega
para congraciarse con el ejecutivo y recibir sus prebendas o aún no se entiende
lo que aquella significa.
Lo bueno es que estas
mociones de censura han servido para que la oposición pida cuentas al gobierno
de turno, y los ciudadanos del común conozcamos de muchas historias turbias que
nos pretenden ocultar.
En el caso particular,
queda en gran parte de la ciudadanía una tremenda desconfianza hacia la gestión
del ministro, pues gracias a algunos valientes militares y periodistas, medios
de comunicación y organismos internacionales, y al debate en la Cámara, nos
hemos enterado de cómo se maneja ese ministerio y de prácticas que muchos
aborrecemos y condenamos sin importar el color político de aquellos que las
ejecutan, permitan o promuevan.
Con estas evidencias llegó
entonces la hora de que los ciudadanos del común tomemos partido por el derecho
a la vida, por el respeto de los Derechos Humanos de ex-guerrilleros, soldados y
civiles en general, y la hora de condenar la justificación de cualquier muerte.
Nos llegó la hora de repudiar
la macabra costumbre de celebrar las bajas, pues no son números, son seres
humanos con una historia, con sueños, con una familia, con unos padres y
hermanos que lloran su ausencia y con unos hijos que crecerán sin ellos.
Y también llegó la
hora de que quienes detentan el poder sepan que estaremos vigilantes para que
eso jamás vuelva a suceder.
Si por estos días los colombianos sentimos que
el país va para atrás, se esfuma nuestra esperanza, o al menos tenemos ganas de
decir que esto es una “republiqueta” por el ataque despiadado del actual
gobierno y el partido que lo respalda a la incipiente paz, deberíamos mirar e
inspirarnos en la adolescente sueca Greta Thunberg que se ha convertido en
pocos meses en una líder mundial en su lucha por el cambio climático.
Greta y su familia
Hija de Svante Thunberg y Malena Ernman, una
cantante de ópera sueca, Greta, con una sensibilidad propia de los grandes
líderes, después de ver unos vídeos en su colegio sobre el cambio climático que
la impactaron hasta llevarla a la depresión a los 11 años, tomó conciencia de
este fenómeno y empezó su lucha con pequeñas acciones para detener esta
catástrofe. Y siguiendo este camino, el 20 de agosto de 2018, a sus 15 años, emprendió
su protesta frente al parlamento sueco, que en sus inicios se prolongó durante
3 semanas, con el fin de que su país diera cumplimiento al Acuerdo de París.
Al principio fue un reclamo en solitario pero su
decisión de continuar la huelga todos los viernes y a medida que se conocía en
todo el mundo esta se fue extendiendo a otros jóvenes través de las redes
sociales y en las calles de un sinnúmero de ciudades europeas y australianas,
en lo que hoy se conoce como "Viernes para el futuro" o
#FridaysForFuture, que este 15 de marzo completarán su semana 30.
De manera simultánea y ante el despliegue de la
huelga y de las marchas inspiradas en ella, Greta fue invitada en noviembre de
2018 por el TEDTalk a dar su charla, asombrando a todos aquellos que escucharon
y escuchan su maravilloso discurso que ya alcanza el millón de reproducciones.
El impacto suyo fue tan grande que fue
invitada a la Cumbre del Clima COP24 de Naciones Unidas celebrada en Katowice
(Polonia) en diciembre de 2018, donde se puede decir que conmocionó a todos
quienes la oyeron y vieron. La claridad y contundencia de su discurso con el
fin de concientizar a los gobiernos para luchar contra el cambio climático, el
tono suave de su voz de adolescente y su menuda figura enmarcada dentro de un
par de largas trenzas, no pudieron ser más impactantes. Ese fue tal vez el
momento en que muchos interesados en el tema en diversas latitudes la
descubrimos y empezamos a seguirla.
En enero pasado fue invitada al World Economic
Forum en Davos y hace unas semanas a Bruselas donde intervino ante el Comité Económico
y Social de la Unión Europea. Su impacto ha sido tan grande que el pasado 7 de
marzo fue destacada como la mujer del año en Suecia y ayer 13 de marzo fue
candidatiza para el premio Nobel de Paz.
Al mismo tiempo como la huelga y las marchas se
han extendido por numerosas ciudades del mundo, Greta asiste a muchas de ellas -a
las que viaja en tren debido a las altas emisiones de CO2 de los aviones- donde
miles de estudiantes, activistas de todas las edades y ciudadanos comunes la
acompañan en su lucha.
Para mañana viernes 15 de marzo ha convocado una
huelga escolar mundial en la que ya están inscritas 1325 ciudades y 98 países
(se espera que superen los 100), incluido
Colombia, según se encuentra en el registro de la misma.
Frente a las horas aciagas de Colombia y
nuestra lucha por defender la paz, no está de más tener como referente a Greta
Thumber, y emularla en sus acciones protestando con contundencia, exigiendo
nuestro derecho a terminar la guerra, a la verdad, a la reparación integral de
las víctimas y cerrar el capítulo de odios y venganza, salir a las calles,
marchar, protestar, protestar y protestar, y demostrarles a quienes nos quieren
devolver al pasado en cada manifestación virtual o presencial que tal como dijo
Greta en Polonia, estamos aquí “para
hacerles saber que el cambio está llegando, les guste o no” y que “el verdadero
poder pertenece a la gente”
Por estos días, para
no decir por estos años, muchos colombianos nos sentimos agobiados con todo lo
que sucede a diario en nuestro país, y con frecuencia nos ronda la idea de
abandonar estas tierras, desconectarnos totalmente para olvidar tanta
injusticia y tanta canallada a nuestro alrededor y ante las cuales solo tenemos
nuestra impotencia.
Y es que quien no
pierde la esperanza en un país donde el presidente, a quien le dimos el
beneficio de la duda, se ha convertido en el hazmereir de tirios y troyanos, su
lucha contra la corrupción parece ser solo de palabra, los asesinatos de
líderes sociales que ya huelen a genocidio, aumentan, los paramilitares han
regresado a sus antiguos dominios, los crímenes contra los menores no se
esclarecen, sin mencionar las amenazas contra los periodistas y contra la
protesta social, que presagian tiempos aún más oscuros.
Y cómo no ser el
adivino de más desgracias, si el Presidente está secuestrado por las exigencias
de su propio partido, que tiene claro su objetivo de devolver las cosas al
lugar donde siempre han estado, para lo cual se han propuesto “hacer trizas los
acuerdos de paz” controlando con sus alfiles más recalcitrantes las agencias
del Estado cruciales para ello, y haciéndose los del vista gorda ante la
tragedia humana que vivimos a diario, con el fin de que los que siempre han
detentado el poder y la tierra, lo sigan haciendo de la misma manera y solo en su
propio beneficio. Y en este propósito acompañados de lo que queda de los
rancios partidos que no se resignan a perder sus beneficios, con una manada de
fanáticos formada por ellos y unos ilusos electores que aún creen en sus
promesas de discurso lleno de lugares comunes que nunca cumplen.
Pero hay una luz que se
percibe cuando entendemos que los cambios llevan un tiempo que quizá no sea el
nuestro, y que, en medio del caos, existen y surgen motivos para vislumbrar que
es posible una transformación de nuestra sociedad. Y qué mejor remedio para
nuestro desasosiego que encontrar esos motivos que nos inspiren para seguir
actuando en busca de un mejor país.
Cómo no buscar
inspiración en nuestros hijos, sobrinos y nietos para luchar por un mundo mejor.
Y cómo no encontrar esa fuerza en cientos de comunidades colombianas que se han
sobrepuesto a todas las violencias a pesar de sus muertos, o tal vez por ellos,
para luchar por sus derechos, por la posibilidad de vivir dignamente y hoy buscan
la verdad e impulsan proyectos de vida a las que sería imposible darles la
espalda por nuestra desilusión y desesperanza.
Karina Valderrama, Santiago Caicedo, Álex Flórez, Alejandro Palacio y Jennifer Pedraza.Foto: Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO
Y qué gran motivo de
inspiración son esa nueva generación de líderes que nos están demostrando que
son capaces de resistir y conseguir lo querido.
Y me refiero a los
estudiantes que, a pesar de los señalamientos, infiltraciones, el ESMAD de
siempre, la indiferencia del gobierno, amenazas de muerte, lograron un acuerdo
con el gobierno que no solo aumentó el presupuesto para 2019 si no que permite
fortalecer y definir una ruta para la educación superior pública del país en
los próximos años. Y ahí siguen atentos como guardianes del pacto y promoviendo
otras causas que a todos nos convocan como el exitoso plantón para exigir la
renuncia del fiscal. Cómo no destacar y cómo no creer en una Jennifer
Pedraza, en un Alejandro
Palacio o en un Alex
Flórez, que con su liderazgo le han dado sopa y seco a políticos,
periodistas y contradictores y nos han enseñado a no desfallecer y que sí se
puede, sin destilar odios y si con mesura y argumentos que entendimos y nos
hicieron abrazar la causa de los estudiantes que rugen como los vientos cuando les meten al oído sotanas y
regimientos.
Y me refiero también a
esos activistas jóvenes que he conocido a través de Twitter como el caso de Mafe
Carrascal, que emprendió la protesta contra el grupo Aval por los
casos de corrupción de su socio Odebrech y toda la horripilante trama en la
fiscalía, con contundencia y sin amedrentarse. Las amenazas y ataques no se han
hecho esperar y provinieron primero de la vicepresidenta de la República, luego
del Superintendente Financiero, y alguno que otro profesor despitado o a la
orden de “Luis Carlos” que la acusaron infundadamente ante la fiscalía de
causar pánico económico, cuando ni lo uno ni lo otro, pues si lo hubiera, ese
sería causado única y exclusivamente por la mala reputación del grupo
empresarial. Y esta joven se ha mantenido en su lucha ahí, con argumentos, y
con un valor envidiable, a sabiendas de los monstruos de poder a los cuales se
enfrenta. Cómo no tener esperanza viendo a esta guerrera.
Y si estamos con los
“ojos abiertos y los oídos despiertos” seguiremos descubriendo jóvenes de su
talla. Nada mejor entonces en estos tiempos sombríos que seguirlos,
acompañarlos en sus luchas, aprender de ellos y renovar nuestra esperanza.